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Tag : Escorts Mallorca

Como ser una buena escort 2

Como ser una buena escort 2

A mí me alucinó mucho. Y yo que pensaba que esto de ser una escort era tan fácil. Es decir, pensaba que se trataba tan solo de cuidar mucho el aspecto físico, la apariencia y saber satisfacer a los clientes con el mayor de los placeres.

Resumiendo, que se trataba de ir mucho al gimnasio para conseguir un cuerpo de escándalo así como pechos y culo tersos y piernas fuertes y esbeltas; ir mucho de compras para conseguir la lencería más sexy y la ropa más adecuada para cualquier situación; y ser una crack en cuanto al sexo se refiere.

Pues no, según parece, las escorts de lujo deben tener otras habilidades y muchas cosas a tener en cuenta. Así pues, la página web ofrece a todas las chicas interesadas en entrar en este mundo, un listado de literatura exclusivamente para escorts, es decir, literatura relacionada con su profesión.

Además, en la web hay colgados una seria de artículos con consejos para hacerlo bien.

Y es que según la el sitio web, una escort debe explotar su profesión como si de un negocio cualquiera se tratara. Eso es, aplicar las técnicas de marketing, publicidad y recaudación de beneficios a la profesión, así como temas legales.

De esta forma, el sitio web promociona dos libros ya publicados (en formato papel y en ebook) sobre cómo crear tu propio perfil de una manera llamativa para atraer clientes pero de una forma segura a través de Internet.

También proponen diferentes maneras para captar nuevos clientes

En fin, que si me lo dicen antes, ¡no me lo creo! Y yo que pensaba que era una profesión fácil y al alcance de todo el mundo… Total, que tanto hablar de ello, a mí me han entrado unas ganas de llamar a una escort de Mallorca.

Así que durante un buen rato voy a dejar que el marketing de estas chicas me hipnotice y me hagan disfrutar con sus cuerpos seductores.

Como ser una buena escort

Como ser una buena escort

¿Os imagináis trabajando como escort de lujo? Sí, como las escorts de la isla de Palma de Mallorca que tan bien conocéis. Porque yo, sinceramente, no sabría ni por dónde empezar. Ya que trabajar en esta profesión es más duro y complicado de lo que os pensáis.

Pues bien, desde hace ya un tiempo las putas de lujo tienen a su disposición una guía de buena conducta, consejos y otras cosas muy interesantes a su disposición las 24 horas del día.

¿Qué os parece, os cuento más sobre este descubrimiento?

El otro día, navegando por Internet buscando escorts en la isla de Palma, me picó la curiosidad y empecé a buscar escort de otros países para saber qué tal eran y cómo funcionaba fuera de España.

Ya que a palabra es la misma, la puse en el navegador de Google y le di a buscar. Aunque no me sorprendió, me quedé parado al ver la cantidad tan enorme de páginas web que circula por la red.

Lo que me sorprendió fue la primera web que aparecía, es decir, el manual online para escorts (sólo para los que no lo sepan y sin ánimo de ofender).

Llevado por la curiosidad, cliqué en la página y vi que se trataba ni más ni menos que de una serie de artículos y escritos varios que formaban un gran tutorial sobre cómo ser una escort de lujo y cómo actuar como tal.

Malena agradece comentarios y opiniones sobre el articulo.

Señora durante el día y puta por la noche

Señora durante el día y puta por la noche

Hace algunas semanas tuve el honor de ser invitada a un encuentro de amigas de, según ellas mismas dicen, «la nueva liberación sexual femenina». La reunión, que contó con más de veinte asistentes, era ni más ni menos que una merienda en casa de una de las mujeres que conforman el grupo y que se reúnen mensualmente para hablar abiertamente de sexo y compartir sus experiencias. Dicho así, que fue básicamente como a mí me lo contaron cuando me invitaron a asistir, puede sonar un tanto extraño, e incluso frívolo, pero, después de hablar con ellas, comprendí muchísimo mejor a qué se refieren con eso de «la nueva liberación sexual femenina».

Todo comenzó, según me contaron, de forma casual y gracias a la literatura. Una de ellas tropezó con una novela romántica erótica y, según me explicó, «cuando me di cuenta de qué iba el libro estuve tentada de dejarlo, pero me pudo la curiosidad. Me gustó tanto que tuve que recomendárselo a mis amigas y, desde entonces, empezamos a leer ese tipo de libros y sin que nos diéramos cuenta, cuando quedábamos para vernos, nuestra conversación siempre acababa tratando de las novelas que estábamos leyendo». Y todo esto, por si alguien se lo pregunta, sucedió mucho antes de que la literatura romántica erótica se convirtiera en una suerte de boom editorial. Es más, sucedió con títulos que, sin ser nada del otro mundo en cuanto a las escenas que contienen, dejan a los famosísimos libros «de los que hablan todas las mujeres» a la altura de cuentos para niños.

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Lo más interesante de esto, no obstante, no fue que un grupo de amigas, en principio reducido, descubrieran un nuevo género literario que les apasionaba. No. Lo realmente interesante fue que, a raíz de sus lecturas, comenzaron, primero en privado, a preguntarse sobre su sexualidad, y, después entre ellas a compartir sus dudas. «Todas teníamos la sensación de que nos estábamos perdiendo algo, ya sabes, que el sexo podía ser mucho más divertido y mejor de lo que nosotras conocíamos. Pero ninguna se atrevía a decirlo en voz alta». Hasta que una de ellas lo hizo, y, las demás, la siguieron. Sus charlas sobre literatura acabaron convirtiéndose en algo similar a una terapia de grupo sobre sexo

«No somos adolescentes despistadas. Todas nosotras somos madres, y la más joven del grupo ya ha cumplido los treinta hace varias primaveras. Estamos casadas, o separadas, o conviviendo con nuestras parejas… Todas hemos tenido múltiples relaciones y, hasta hace poco, creíamos que sabíamos todo lo que teníamos que saber, que disfrutábamos de todo lo que teníamos que disfrutar. ¡Pero nos equivocábamos!».

Las recomendaciones de libros entre amigas, siguieron, y nuevas lectoras inquietas fueron uniéndose al grupo, que iba creciendo mientras sus conversaciones pasaban cada vez más de lo literario a lo personal, preguntándose a ellas mismas si alguna vez habían experimentado las cosas que veían reflejadas en las páginas de los libros. «La primera gran revelación sobre lo realmente despistadas que estábamos llegó el día que descubrimos que la mayoría de nosotras no se masturbaba, ya fuera por pudor o por no disfrutarlo. Nos pusimos como deberes intentarlo de nuevo y compartir la experiencia. Fue un verdadero fracaso», me explicaba una de ellas. «¿Cómo se supone que puedes encontrar un momento para ello entre los críos, el trabajo, la compra, y un marido que no sabes que te traes entre manos?», añadió de inmediato otra de las mujeres.